¡¿Dios?! Segunda de tres partes.
La Creación de la vida.
-Creo que ya cumplí con lo que me pediste, así que es hora de irme.
-No, falta saber cómo se formo la vida, y a dónde se dirige el universo- replicó Halcón.
-Óyeme, todo quieres.
-Pues favor completo, ¿no?
-Está bien. Veamos que tan buen observador eres, además de que todos los planetas del sistema solar están aun incandescentes. ¿Qué otra diferencia notas en todos ellos?
Halcón observó el sistema solar y dijo:
-Pues la vedad no se a que te refieres.
-¿Cómo puedes no notarlo si es evidente?
Nuevamente estudió el sistema solar y dijo:
-Me doy. ¿Qué es lo que tengo que notar?
-Todo este tiempo lo has estado viendo en el comportamiento de todo el universo y, ¿no lo notas?
-Pues la vedad, no.
-¿No notas que es mucho más chico, que los planetas están más cerca del sol y que tanto este, como sus planetas son mucho más pequeños?
-Es cierto, que bruto soy.
-Aquí no se desmiente a nadie- remató Dios. -Pero además, hay otra cosa que es mucho más notoria.
Halcón observó con mayor atención y de pronto exclamó:
-¡Falta Venus!
-¡Vaya! Ya estaba yo pensando si no estarías ciego.
-¿Y por qué no está? Todos los planetas del sistema solar se formaron al mismo tiempo, ¿o no es así?
-A menos que te atrevas a suponer que yo metí la pata, obviamente no es así.
-Ni tú lo permitas, lejos de mi semejante suposición.
-Otra payasada de esas y te dejo mudo- amenazó Dios.
-¡No por t… Dios!
-Estuviste cerca. Por cierto, si pones atención, podrás notar que la Tierra gira en el sentido opuesto al que tú conoces.
-Es verdad, ¿y cuándo aparecerá Venus y la Tierra girará en el sentido que conocemos?
-No comas ansias ya llegaremos a eso. Lo que te estoy mostrando es como lo hice, y te diré que, aprovechando que el universo se estaba enfriando, pensé que tener un universo de bolas de fuego, o de simples minerales y gases no era divertido, así que mientras se enfriaba comencé a crear una variedad de átomos que me permitieran después crear una gran diversidad de materiales, entornos y seres vivientes.
-¿Y por qué solo en la Tierra creaste vida?
-No digas tonterías, ¡todo el universo está vivo! Solo que son formas de vida distintas a las que tú conoces.
-A lo que me refiero es, ¿por qué solo en la Tierra creaste vida inteligente?
-No te digo- refutó Dios. -¿Cómo puedes considerarte inteligente, haciendo semejantes preguntas?
-¿Entonces sí hay vida inteligente en otros planetas?- Inquirió Halcón.
-¿Es que después de lo que has visto aun no comprendes lo insignificante que es la Tierra en todo este maravilloso universo?
-Pues sí, no es nada, pero…
-Pero, lo que sucede es que tu especie es tan presuntuosa, que piensa que son lo máximo de mí creación. ¿Cómo puedes creer que en todo ese universo, lo mejor que hice es el hombre?
-Entonces sí hay vida inteligente en otros planetas.
-¡Pues claro que la hay! En algunos semejante y en otros diferente, pero la hay.
-¿Me la mostrarás?
-¿Lo pediste antes de ahora?
-No
-Entonces no jodas, confórmate con lo que pediste.
-Pues ya que.
-¡Ha! Te parece poco lo que te estoy mostrando.
-No, por favor continúa.
-Bien, entonces iremos a unos 4500 millones de años antes de que tú nacieras.- Nuevamente se vio Halcón trasladado en el tiempo, cuando Dios se detuvo Halcón observo un planeta Tierra, semejante a una inmensa roca obscura.
-Ahora nuevamente te pondré en un tiempo acelerado para que puedas apreciar los cambios- le indicó Dios. -Como puedes ver la Tierra se ha enfriado, o al menos eso parece, pues lo único que no es incandescente es la superficie, pero observa lo que está por pasar.
Primero fue uno, luego dos, y de pronto toda la Tierra pareció llenarse de volcanes. Halcón pudo ver asombrado como se deformaba la superficie de la Tierra, como se creaban enormes montañas y como otras partes parecían hundirse como si les estuvieran extrayendo el material que los volcanes lanzaban y vio como se formaban nubes que cubrían por completo la superficie de la Tierra, al grado de que le era imposible ver el planeta, del que por un tiempo solo los reflejos de las erupciones volcánicas a través de las espesas nubes le fueron posibles de vislumbrar.
Después conforme disminuían las erupciones, comenzó un macro-diluvio, millones y millones de litros cúbicos de agua cayeron sobre la Tierra durante cientos de años y ocuparon las partes más bajas de esta formando los océanos. Cuando paró de llover Halcón notó que los continentes prácticamente estaban unidos, así que preguntó a Dios:
-¿Por qué los continentes prácticamente están unidos?
-Porque la Tierra aun es pequeña y no ha alcanzado su tamaño, conforme se siga expandiendo y alcance el tamaño con que tú la conoces los continentes se irán separando. Por ahora, como puedes verlo, ya tengo átomos, ya creé el agua y ya puedes ver la obra negra de lo que será la Tierra que conoces. Ahora tendremos que crear organismos vivientes. Pero antes de poder hacerlos tendremos que fabricar sustancias orgánicas, ya hice una primera base de carbón primitivo, ahora voy a fabricar hidrocarburos de los cuales voy a sacar derivados hidrogenados y oxigenados -Halcón pudo ver cómo a lo largo de miles de años se formaban los hidrocarburos. -Lo siguiente es aprovechar lo que ya tengo para la fabricación de proteínas.- Siguió explicando Dios y después dijo:
-Pues ya estamos listos, ya tenemos la materia prima, así que es hora de comenzar a crear organismos vivientes.
-¿Y con qué vamos a comenzar?- Pregunto Halcón.
-¿Vamos?- Dijo Dios –me huele a manada.
-Está bien, ¿por dónde vas a empezar?
-La verdad, por practicar con las nuevas sustancias, hasta dar con las combinaciones exactas.
-¿Me estás diciendo que no sabías exactamente cómo crear vida?
-Nunca antes lo había hecho, pero eso no es problema, soy tan inteligente que muy pronto lo aprendí.
Halcón fue testigo de cómo Dios experimentaba con todo tipo de reacciones químicas, cómo algunas las mantenía y otras las destruía, y luego vio cómo empezaban a surgir organismos microscópicos, similares a los microbios que conocemos, y después de mucho trabajar Dios le enseñó un organismo muy pequeño.
-¿Qué te parece, no es fantástica?
-Halcón observó el pequeñísimo organismo y preguntó:
-La veo pero, ¿por qué te parece fantástica? ¿Qué es?
-¿Cómo que qué es? ¡Es vida! Es la primera célula, el primer organismo viviente.
-¿Y por qué dices que ese pequeño organismo está vivo? ¿Qué lo hace diferente de los otros microorganismos que has creado?
-Que descubrí la forma de programarlo para que haga lo que yo deseo, esto es, que nazca, crezca, se reproduzca y finalmente muera.
-¿Y cómo lo programaste?
-Creando lo que en tu tiempo llamarán cadenas de ADN.
-¿Y con eso se logra la vida?
-Claro, el ADN es como los programas de tus computadoras, sin ellos serían poco más que maquinas inútiles. Un organismo sin ADN podrá parecer vivo, pero no lo está.
-¿Y por qué es tan importante esa pequeña célula? Si no me equivoco, te hace falta muchísimo trabajo para crear todas las especies vivientes que poblarán la Tierra.
-Porque lo difícil era descubrir cómo crear la vida, una vez que sabes cómo hacerlo lo demás es coser y cantar.
-¿Coser y cantar?
-¿Qué no conoces ni los dichos de tu raza? Quiero decir que de aquí en adelante todo ser más fácil. Creo que la única manera de que lo entiendas es que lo veas sobre la marcha. Observa bien cómo esta pequeña célula, crece, se parte en dos, por lo tanto se reproduce, y cada una de esas partes conforma otro organismo igual al anterior.
Halcón vio como aquella primera célula, se dividía una y otra vez formando miles de organismos iguales,
-Eso lo veo, ¿Pero cómo vas a hacer para que de ahí salgan diferentes seres?
-Cómo ya te dije a partir de ahora todo será más fácil, lo único que hay que hacer es tomar una célula cómo esta que está a punto de reproducirse y modificarle la cadena de ADN, o lo que es lo mismo, cambiarle el programa al código fuente. Fíjate.
Dios hizo un pequeño cambio en el ADN de una célula, y esta cuando se dividió, dio origen a un organismo también unicelular, pero diferente al anterior. Dios tomó otra y nuevamente modificó el ADN, dando vida a otro organismo diferente. Después de varios cambios Dios exclamó:
-¡Eureka! ¿Lo ves? Lo logré, por fin un organismo bicelular. De aquí en adelante ya podremos hacer organismos más complejos, todo está en que le vaya agarrando la onda para hacer mejores y más complejos programas de ADN.
-¿Qué tan complejos serán esos programas?
-Imagina lo que será un programa de ADN de un ser humano. En la primera célula tendré que meter la información que le diga a esta célula que debe dividirse, y que al hacerlo debe cambiar para ser célula de piel, de músculo, de corazón, de riñones, de ojos, de cerebro y de todos los órganos que conforman a un individuo; y cómo deben ser estas células para que, si por ejemplo van a formar un hígado, puedan convertirse en una planta de filtraje de sustancias nocivas y de refinado de nutrientes. Y lo mismo será con todas las demás. Además del sexo que deberá tener el individuo, color de piel, ojos, estatura, serán millones de detalles los que tendré que cuidar en el ADN de una célula humana. Por eso tengo que empezar con cosas más sencillas, mientras aprendo a hacerlo bien, ¿lo comprendes?
-Empiezo a entenderlo. Estoy tratando de imaginar lo que sería hacer un programa como el que describes en una computadora y la cantidad de memoria que se necesitaría para almacenarlo. Y me parece increíble que puedas meter un programa como ese en una sola célula.
-En este momento de la creación aun no podía, pero como estás aquí, es un hecho que después pude- señaló Dios.
Halcón vio cómo Dios seguía jugando con las cadenas de ADN, y cómo lograba que nacieran organismos diferentes a los que ya existían. Cómo pasaban de seres unicelulares a multicelulares. Cómo aparecían las primeras algas marinas, luego plantas y así. Mientras el reino vegetal se aposentaba sobre la Tierra, el oxígeno se reproducía bajo la capa de ozono y otros gases que formaban la atmósfera del planeta.
-Hora de empezar a fabricar el mundo animal- anunció Dios.
-¿Con qué vas a empezar?- Preguntó Halcón.
-Con lo más sencillo, por supuesto. Recuerda que te estoy mostrando cómo lo hice, y entonces yo no tenía la experiencia que tengo ahora. Empezaremos con pequeños microorganismos que se adapten a la vida marina y conforme veamos cómo salen, iré fabricando formas más sofisticadas. Además recuerda el dicho de ustedes que dice: “el pez grande se come al chico”. Por lo tanto empecemos con lo que se alimenta de lo que ya está hecho y continuemos con los que servirán alimento de los que vaya haciendo, ¿no te parece?
-Pues sí, suena muy lógico. Aunque es muy poco romántico que hayas basado la creación en la cadena alimenticia- manifestó Halcón.
-¿Romántico?- Inquirió Dios. –El romanticismo aún no se inventa, además estoy haciendo las cosas de manera útil y funcional. Así que haz el favor de no pedir ridiculeces.
Y Dios siguió modificando cadenas de ADN, podríamos decir que les modificaba lo que se podría considerar el código fuente. Con lo que la vida en la Tierra fue evolucionando con cuanto tipo de espécimen viviente se le fue ocurriendo. Algunos le quedaban hermosos y otros verdaderamente horrorosos. Algunos otros una vez creados los destruía, por algún defecto congénito en su creación. Conforme hacía algunos modelos se le ocurrían ideas para modelos más avanzados; los creó de todos tamaños, desde bacterias microscópicas hasta enormes criaturas marinas y terrestres, y cuando ya tenía la tierra llena de todo tipo de especies y estaba creando diferentes razas de cada una, Halcón lo interrumpió diciendo:
-¿Me permites una pregunta?
-Por supuesto- respondió Dios.
-Me estoy dando cuenta que de muchas especies las estás creando de diferentes razas.
-¿Y qué ves de raro en ello? Así fue como lo hice.
-Pues sí, pero yo suponía que sólo creaste una especie y que ésta fue evolucionando para adaptarse a los diferentes medios, dividiéndose en razas diferentes.
-¡Qué tontería! ¿Cómo podría un chihuahueño evolucionar en un gran danés, o viceversa?
-¿Eso significa que también harás al hombre de diferentes razas?
-Por supuesto, ya lo verás.
Y Dios siguió fabricando toda la variedad de especies que poblarían la tierra, incluyendo los dinosaurios y algunos hombres bastante rudimentarios, aunque de diferentes características raciales, con solo modificar cadenas de ADN. Cuando dio por concluida su creación, se volvió hacia Halcón y le dijo:
-¡Listo! Ahí lo tienes, ¿te gusta el prototipo original de lo que llamas vida en la Tierra?
-¡Maravilloso! ¿Se me permite aplaudir?
-No tengo inconveniente. Pero no lo hagas sólo por lo que hice en este pequeño planeta, piensa que mientras veías como creaba los ecosistemas de la Tierra, con todo su entorno vegetal y animal, al mismo tiempo estuve creando entornos parecidos y distintos en todo el universo.
-¿Has estado creando y organizando todo el universo en este mismo tiempo?
-Así es- dijo Dios.
-Pero, ¿cómo has creado todo al mismo tiempo?
-Porque soy Dios, ¿lo olvidaste?
-No, pero ¿cómo puedes estar al mismo tiempo en todo el universo?
-Bueno, ¿cómo me describe tu religión? ¡Ah sí! Dicen: “Dios está en todas partes, es un espíritu puro y es infinitamente grande”.
-Lo sé, pero viendo la inmensidad del universo, no puedo concebir que estés aquí conmigo y al mismo tiempo estés en todo el universo.
-¿Será porque soy parte de todo el universo?
-¿Qué eres parte del universo? ¿Qué parte de él se supone que eres?
-¿No puedes imaginarlo?
-Pues si tú eres el que crea todo, debes ser el cerebro del universo- afirmó Halcón.
-Caliente. Digamos más bien que soy la mente del universo. Y déjame confesarte una cosa. La verdad me resulta un poco decepcionante que nadie en la Tierra me de crédito por lo que hice. Oh sí, sé que la mayoría dice que todo lo creó Dios, pero me imaginan como alguien que sentado en el suelo hace todo tipo de figuritas de barro, luego les sopla y ¡voi-lá! Ya están vivas. Y los que se acercan a la verdad de cómo hice las cosas, tienen la temeridad de decir: la vida surgió por casualidad y evolucionó sin ninguna ayuda divina, sin la intervención de ninguna inteligencia superior. Dime, si yo te aseguro que el televisor de 3D del que te sientes tan orgulloso, es el producto de la evolución que comenzó cuando se descubrió el radio de galena, ¿me lo creerías?
-Pues sí, aunque no se qué es un radio de galena.- Respondió Halcón.
-Y si alguien te asegurara, que esa evolución se dio sin la intervención de inteligencia alguna, y que por sí solo el radio de galena se convirtió en heterodino, luego en súper-heterodino, después por sí mismo evolucionó en un televisor blanco y negro, luego cambió a color y a alta definición y finalmente se convirtió en tu 3D, ¿qué le dirías?
-Que está loco. Porque esa evolución se dio, pero bajo la dirección de muchas personas.
-¿Por qué crees, que si fabriqué primero a las tortugas que al ser humano, estas prácticamente no evolucionaron, y el ser humano en cambio ha logrado una gran evolución?
-Bueno, yo diría que es porque las tortugas no tienen inteligencia.
-¡Exactamente! Si no hay inteligencia, no hay evolución. Por eso me molesta que quienes entre los humanos se dicen más inteligentes, se atrevan a decir que toda la evolución del universo se dio sin la intervención de una inteligencia superior, o sea sin mí.
-¿Eso significa que Darwin estaba equivocado con la teoría de la evolución?
-No del todo, digamos que existen dos tipos de evolución: la que yo creé directamente y la que las especies creadas modificaron para adaptarse mejor al medio ambiente y asegurar su subsistencia.
-Que fue la que Darwin percibió.
-Así es, y que generalmente se da por la unión de organismos sin ascendencia cercana, que eventualmente logran un individuo mejor adaptado al medio.
-¿Y cómo logran que esto se consolide?
-Muy sencillo, cuando eso sucede el nuevo individuo no permite que nadie externo a él se aparee con sus crías, él mismo se encarga de fecundarlas y luego sus descendientes directos se fecundan entre sí, de esta forma se logra una nueva raza.
-¿Incesto animal?
-Pues sí. ¡Oh, maldición! ¿Ya viste lo que están haciendo esas bestias?
-¿Cuáles?
-Los dinosaurios. Con lo que estas bestias comen y destruyen muy pronto arruinarán toda mi creación.
-¿Y qué? ¿Acaso no sabías lo que iba a pasar cuando los creaste?
-Déjate de ironías, lo que tengo que hacer ahora es arreglar esto.
-¿No basta con que los destruyas como hiciste con las especies que te salieron mal?
-No, porque estos ya tienen una historia, por tanto hay que justificar su desaparición.
-Y entonces, ¿qué vas a hacer?
Por un momento Dios estuvo pensando mientras observaba el universo. De pronto chasqueó los dedos y dijo:
-¡Eureka! ¿Vez aquel cometa?- Dijo señalando un punto en el universo.
-Sí.
-Pues vamos a desviar un poco su curso.
-¿Para qué?
-Ya lo verás.
El cometa comenzó a acercarse a la Tierra, tanto que Halcón pensó que la colisión era inevitable. Finalmente observó cómo aquel cometa pasaba tan cerca de la Tierra que su cola se separo y perdió el impulso, quedando atrapado por la atracción del sol y convirtiéndose en Venus, el planeta que le faltaba al sistema solar. Pero su fuerza de atracción en el momento del acercamiento, detuvo por un momento la rotación de la tierra y la obligó a girar en sentido contrario. Esto provocó que los mares se salieran de su lecho e inundaran la Tierra, en algunos puntos el mar se abrió dejando al descubierto el lecho marino mientras sus aguas se precipitaban en sentidos opuestos sobre distintos continentes. Cuando aquel macro tsunami pasó, la destrucción era enorme, millones de animales y plantas estaban destruidos y aun en las montañas más altas se podían apreciar cuerpos sin vida de animales marinos, algunos de los cuales se preservarían en la lava enfriada por el agua y serían la causa de extrañas teorías en el futuro del planeta.
-Los dinosaurios que no murieron en el Tsunami, morirán de hambre por la falta de alimento- dijo Dios a Halcón.
-Pues sí, pero con semejante remedio, prácticamente acabaste con tu creación, que es lo que se suponía que querías evitar.
-No te preocupes por eso, todo lo que quiero que se mantenga lo hará.
-¿Pero cuánto tiempo tardará en rehabilitarse?
-¿Tiempo? ¿Eso qué importa? Tiempo es lo que me sobra -y Dios le permitió ver cómo todo volvía a florecer, cómo se repoblaba el mundo y cómo el hombre se superaba y evolucionaba hasta ser el animal pensante que conocemos, capaz de modificar su entorno.
-Oye, -dijo Halcón- yo te oigo pero no te veo, ¿de verdad nos hiciste a tu imagen y semejanza?
-Intenté darles algo mío, pero no resultó muy bien la cosa- le respondió Dios.
-¿Qué cosa?- Volvió a preguntar Halcón.
-La capacidad de pensar; son tan pocos los que la utilizan, que no se si valió la pena. La inmensa mayoría deja que unos pocos piensen por ellos y luego aceptan sus dichos como verdades eternas.
-Ya que hablas de verdades eternas, ¿realmente dictaste tú todas las normas que imponen las religiones para lograr la salvación?
Dios simplemente sonrió.
-¿Eso significa que tú no tuviste nada que ver con la Biblia, el Corán y demás enseñanzas religiosas?
-Mira, si quieres la verdad, cuando me di cuenta de que el hombre estaba pensando en crear lo que llaman religiones, le sugerí a uno de los que comenzaron con ese rollo, que no debían crear la ciencia del bien y el mal, porque si lo hacían, ya no podrían disfrutar de la vida. Pero después de ver lo que hicieron con mi sugerencia preferí ya no meterme.
-Entonces, ¿no existen ni el cielo ni el infierno? ¿No hay esperanza de otra vida después de ésta?- Inquirió Halcón.
-Eso, según puedo recordar, no estaba en tu petición, por lo tanto no tengo por que contestar a ello.
-Pero según lo que estoy entendiendo, las oraciones te vienen valiendo. ¿Puedo preguntar por qué decidiste conceder la mía?
-¡Caray! Esa pregunta me pone un poco en aprietos.
-¿Por qué?
-Porque me obliga a confesar que siendo todo un Dios, hay algo de vanidad en mí, y la verdad no había tenido oportunidad de mostrarle a alguien lo que había hecho.
-De lo que te estoy muy agradecido.
-Pues qué bueno, porque ahora sí ya terminé.