domingo, 27 de febrero de 2011

¡¿Dios…?! Origen, creación y destino del universo. 1ª Parte

Está es la primera de las tres partes que componen este cuento. Espero que lo disfruten.

¡¿Dios…?!
Origen, creación y destino del universo.

Por: Juan Mazondo A.
Léela en mi blog, es más fácil
 
Primera parte:
El Origen, del universo.
En un lugar de este país, en un tiempo próximo al nuestro, vivió un joven que en el momento de este relato estaba próximo a cumplir treinta y tres años. Su nombre y apellidos  por el momento no son importantes, pues todos los que lo conocían sabían cuan obsesionado estaba por conocer el origen y destino del universo.
Un día cuando llegaba a su casa, un grupo de jóvenes vecinos se pusieron a hacer burla de él.
-¡Miren! Ahí viene el hombre de la luna- dijo uno de ellos.
-No es el hombre de la luna, aunque siempre anda en la luna. ¿No es así vecino?
Nuestro personaje pasó junto a ellos sin hacer caso de lo que decían.
-¿Es verdad que siempre andas volando por el espacio?- Le dijo otro de ellos, sin obtener ninguna respuesta.
-¿Tan alto andas que no nos oyes?
-¿A poco vuelas más alto que un halcón?
-Sí, se cree el rey de los halcones.
El grupo lo rodeó y en son de burla empezó a corear:
-¡Rey halcón! ¡Rey halcón! ¡Rey halcón!
-¡Sí! Soy el rey halcón, ¿y qué?- Les respondió molesto.
Los coros y burlas aumentaron y no le abandonaron hasta que llegó a su casa, y el mote de “Rey Halcón” no le dejó nunca, fue por este nombre como todos lo conocieron en adelante.


Trabajaba Halcón como empleado en una librería, y aun cuando tenía la capacidad para ascender en su trabajo, no dedicaba a este más que un mínimo de atención, pues lo único que le importaba era leer todo lo que llegaba a la librería acerca del tema que tanto le apasionaba. Así, había leído no una sino muchas veces los trabajos de gente como Newton, Richard Bentley, Olbers, Penrose, Hawking, Chandrasekhar, Galileo, Sternberg, Hubble, y cuanto autor tenía algo que decir sobre el universo. Y a pesar de conocer todas las teorías y lo que los grandes pensadores, científicos y matemáticos opinaban, él sentía que ninguna de ellas lograba explicarle de una manera totalmente convincente cómo se había formado el universo y cuál sería su rumbo final.
De esta forma, a más de leer todo lo que encontraba relacionado con el tema, lo primero que hacia al levantarse y lo último que hacia al acostarse, era rogar a Dios que le permitiera saber la respuesta a su incógnita.


En la víspera de cumplir los treinta y tres años, cuando llegó el momento de irse a la cama se dirigió a Dios en estos términos:
-Señor, tú mejor que nadie sabe que no hay en este mundo nada que me importe más que conocer cómo comenzó el universo y qué es lo que en el futuro lejano será de él. ¿Por qué no me permites encontrar la obra de alguien que realmente sea capaz de explicármelo? O mejor aún, ¿por qué no me lo explicas tú?
Una vez que hubo formulado la que podría considerarse su oración nocturna, se metió a la cama y se durmió.
Esa noche, cuando su sueño era más profundo, soñó que Dios se dirigía a él y le decía:
-¿Así que quieres conocer el origen del universo?
Preso de una gran ansiedad contestó en su sueño:
-Sí señor, por favor dime como fue.
-Se que el decírtelo no hará que lo creas, ¿qué te parece si mejor te lo muestro?
-¡Oh, Señor! ¿Harías eso por mí?
-Llevas tanto tiempo rogándomelo, que vamos a regresar todo a su principio para que puedas verlo. Durante toda tu vida, te has estado ocupando del macro cosmos y no le has prestado ninguna atención al micro cosmos.
-¿Al micro cosmos, Señor?
-¡Sí! A esos pequeños átomos que cual si fueran microscópicos sistemas solares, conforman toda la materia que existe en el universo.
-¿Qué tienen que ver los átomos con el universo?
-¡Por mí!- Exclamó Dios- Eres más tarado de lo que pensaba. Te acabo de decir que todo el universo está formado por ellos.
-Lo sé, Señor, pero lo que yo quiero sa…
-Sé lo que quieres saber. Pero no puedo explicarte cómo se fabrica un mueble sin antes decirte de dónde sale la madera. Así que si vuelves a interrumpirme con necedades, me voy y no te explico nada.
-¡No! Por favor, te juro por ti que no vuelvo a interrumpir.
-¡Y además juras por mí! ¿Cómo pude hacer gente tan tarada? Pero en fin, si yo te hice supongo que es culpa mía. Ahora ponme atención y fíjate bien, aun cuando no puedes ver el aire, éste también está formado por átomos. Te voy a ampliar uno para que puedas verlo.
Dios juntó sus dedos índices y señaló un punto frente a él, después los separó y extendió sus brazos, y como en una pantalla gigante Halcón pudo ver un punto no mayor que la punta de un lápiz, alrededor del cual giraban en diferentes orbitas ocho puntos mucho más pequeños que apenas alcanzaba a ver.
-Lo que estás viendo es un átomo de oxigeno ampliado millones de veces. Tal como lo puedes apreciar, ¿qué espacio dirías que está ocupando?
-No sé, ¿unos cincuenta metros cúbicos?- Aventuró Halcón.
-¿Y qué crees que pasaría si los electrones dejaran de girar?
-No lo sé.
Dios hizo un gesto y los electrones dejaron de girar, al perder la fuerza gravitacional fueron atraídos por el núcleo y se unieron al punto central.
-¿Y ahora, que espacio ocupa?- Volvió a preguntar Dios.
-Menos de un milímetro cúbico.
-Bien. Entonces hagámoslo con todo el planeta. -Y a un nuevo gesto divino todos los objetos empezaron a contraerse hasta casi desaparecer, y Rey Halcón vio cómo la Tierra misma se contraía hasta no ser más grande que el punto del átomo que antes viera.
-Y ahora el sistema solar.- Un nuevo gesto y el sol y sus planetas se redujeron y se unieron, quedando solo un punto no mucho mayor que el anterior.
-¿Entiendes lo que he hecho?
-¿Dejaste sólo la materia real y quitaste todo el espacio vacío que tenía?
-Vaya, después de todo no te hice tan tonto. Eso exactamente es lo que ha sucedido. Ahora reduzcamos el universo completo y juntémoslo en una sola pieza.- A un nuevo ademán divino el universo entero se contrajo y quedó concentrado en una bola de pocos metros de diámetro.
Rey Halcón se vio flotando en la nada, sin un solo punto luminoso, sólo podía percibir desde muy lejos, porque Dios lo permitía, aquélla pequeña bola que contenía todo el universo.
-¿Ahí está todo el universo?- Preguntó Halcón incrédulo.
-Bueno, no todo- respondió Dios. -Faltamos tú y yo. Pero sabes, cada milímetro cúbico de esa bola, pesa millones de millones de toneladas.
-¿Dijiste que faltamos tú y yo? ¿Es que acaso tú estabas en esa bola primigenia?
-No te quieras pasar de listo. Bástate saber que así era el universo un segundo antes de lo que los libros que lees llaman big bang. Ahora dime, ¿qué es lo que rodea a esta esfera de materia?
-Nada.
-En efecto, solo la nada la rodea y sin embargo, es tan grande la atracción que ejerce esa pequeña esfera que aun la nada se curva hacia ella.
-¿Cómo puede curvarse la nada si no es nada?
-Para poder explicarte eso, tendría que haberte dado mucha más capacidad mental, y no te la di. Por lo tanto, confórmate con mi palabra de que así es, y que el tiempo-espacio que rodea a ese universo, que ha sido comprimido hasta no tener más que el contenido de materia básica sin el más mínimo espacio libre entre ella, se encuentra curvado hacia él.
-¿Y luego?
-Luego, veamos lo que sucedió cuando esta materia se liberó- a un gesto de Dios, la pequeña esfera explotó, y Rey Halcón pudo presenciar el más increíble y maravilloso espectáculo de fuegos artificiales o, quizá debíamos decir fuegos naturales, que cuales líneas de una luz blanquísima pintaron el espacio en todas direcciones, y conforme se alejaban de su punto de partida se hacían cada vez más grandes.
-¿Observaste la enorme velocidad con que se separaron de su lugar de origen?
-Desde luego. Supongo que es natural cuando algo así explota.
-En buena parte así es, pero también la velocidad aumentó por el efecto de descompresión del espacio-tiempo.
-¿Y esto es importante?- Preguntó Halcón.
-Desde luego, porque el impulso extra que le dio la descompresión desaparece pronto, pero permite que cada una de estas 100,000 millones de futuras galaxias venza la atracción que entre ellas se produce. De otra manera volverían a atraerse entre sí y formarían una unidad.
-No entiendo por qué eso importa. Pudiste darle más fuerza a la explosión y sería lo mismo, ¿no?
-No seas tonto, si la velocidad inicial se mantuviera, las galaxias se separarían tanto, que cuando la tierra vuelva a existir, en lugar de un cielo tachonado de estrellas verías sólo un par. ¿Te gustaría eso?
-No, claro que no.
-Pues por eso es necesario primero una gran velocidad, para que no vuelva a colapsar, y después mantener la velocidad justa de expansión ya que si es poca en algún momento colapsaría de nuevo, y si es mucha se expandiría demasiado. ¿Comprendes?
-Eso creo.
-Ahora fíjate en lo que ha sucedido. De una temperatura casi infinita que existía en la materia original, en el primer segundo bajó a unos 10,000 millones de grados, o sea, unas mil veces la temperatura que tendrá el centro del sol. A esta temperatura los átomos no tienen protones ni neutrones, que serán la base de su núcleo. Sólo están conformados por fotones, electrones y neutrinos, ¿sabes por qué?
-Creo recordar que Hawking decía que a esta temperatura tenían la fuerza suficiente para escapar.
-Pues sí, así es. Pero ya han pasado casi dos minutos y la temperatura ha descendido a unos 1,000 millones de grados. Ahora protones y neutrones ya no tienen la fuerza para escapar. Por tanto empiezan a formarse pares de protones y electrones y en este momento se están formando millones y millones de átomos con un solo protón y un solo electrón. ¿Sabes qué materiales existían que estuvieran formados con un solo par de electrón y protón?
-¿El deuterio y el hidrógeno pesado?- Aventuró Halcón.
-Me sorprendes, se ve que sí estudiaste. Entonces sabrás que pronto comenzarán a formarse átomos con dos protones y dos electrones, como el litio y el berilio. En las dos horas siguientes, aproximadamente la cuarta parte de estas bolas de fuego estarán formadas por helio y una cantidad pequeña de hidrogeno pesado, y los neutrones sobrantes se convertirán en protones, formando el hidrogeno ordinario.
-Eso creo.
-Pues no lo creas, así es. Y ahora, yo creo que tendremos que trasladarnos en el tiempo un millón de años, pues en todo ese tiempo a estas galaxias en ciernes no les sucederá nada nuevo. Sólo continuaran expandiéndose en el espacio.
Un nuevo gesto divino y se encontraron un millón de años después. 
-¿Cómo ves ahora al joven universo?- Preguntó Dios.
-¡Wow! Se ve fantástico- exclamó Halcón.
-¿Y qué cambios le notas?
-Que ahora es mucho más bello, tiene formas diferentes y colores increíbles, además se han expandido muchísimo. Pero no parecen galaxias, las veo demasiado grandes, ¿es porque aún están relativamente cerca?
-Por eso y porque no son galaxias. Los cuerpos luminosos que ves son nubes de gases de lo que serán las galaxias. En el millón de años que han trascurrido la temperatura ha bajado a unos pocos miles de grados. Ahora empezarán a colapsar  y en  cada una de las aproximadamente 100,000 millones de galaxias se formaran  unas 100,000 millones de estrellas.
-¡Increíble! ¿Y eso cuándo sucederá?
-Ya ha empezado, solo que el proceso es lento. Dentro de estas futuras galaxias, algunas partes han empezado a contraerse y a girar sobre sí mismas, cuando la velocidad de giro pueda superar la atracción de la masa se irán separando unas de otras.
-Pero no puedo verlo, ¿verdad?
-¿Por qué no? ¿Acaso no soy yo Dios?
-Pero te entendí que dura millones de años.
-Sí, pero yo puedo acelerar tu tiempo. ¿Quieres verlo?
-¡Claro!
Llevado de la mano divina, Halcón pudo contemplar cómo comenzaban a formarse millones y millones de estrellas y cómo se expandían en el espacio formando las galaxias. También observó que a cada una de ellas se le formaban uno o varios planetas que giraban alrededor de ellas.
-¿Y cuál de todas estas estrellas es el sol?- Preguntó Halcón.
-Ninguna, el sol aún no se forma. Todas las que vez, son estrellas de primera generación y el Sol es una estrella de segunda generación- le respondió Dios. 
-¿Y hasta cuándo se formará el sistema solar?
-Aún faltan otros 8,000 millones de años.
-¿Tanto?
-Así es, dame la mano y adelantémonos en el tiempo, para que veas cómo se formo el sistema solar.
Como en un calidoscopio, Halcón recorrió el tiempo a una increíble y fabulosa velocidad, donde apenas como un relámpago alcazaba a ver algunos cambios en el universo.
Cuando finalmente aquella velocidad se hizo menor, Dios señaló una inmensa estrella y le dijo:
-Nos hemos adelantado otros 2,000 millones de años. Observa con atención lo que le está pasando a esa estrella.
-¡Es enorme!- Exclamó Halcón.
-Así es, y por lo mismo está a punto de colapsar.
-Recuerdo que leí que las estrellas más grandes tienen que ser mucho más calientes, y por ello consumen más rápido el hidrogeno que contienen.
-Pues ésta ya consumió el suyo.
-¿Y va a colapsar en este momento?- Preguntó Halcón.
-Sí, te ajustaré el tiempo para que puedas verlo. Observa cómo empieza a contraerse, al hacerlo se está calentando mucho más, por lo tanto está consumiendo todo su helio, mismo que se convierte  en carbono y oxígeno. Ahora observa cómo sigue contrayéndose, cómo su fuerza de atracción se hace tan grande que la luz que emite se dobla hacia ella y ya no puede salir. ¿Lo ves? Ahora se ha convertido en  lo que llaman un agujero negro.
-Pero si como dices, ahora es un agujero negro, ya nada puede escapar de él, y tú dijiste que de aquí se formará el sol.
-Todavía no termina de contraerse. Ahora viene lo bueno.
Una gran explosión se produjo y una luz vivísima, más intensa que todas las demás estrellas salió despedida del agujero negro.
-¡Ay!- Gritó Rey Halcón tapándose los ojos.
-Perdón,- dijo Dios poniendo su mano sobre los ojos de Halcón- olvidé ajustarte la vista, pero no hay problema, ahora ya estás bien.
Rey Halcón pudo apreciar cómo se alejaba en el espacio aquella bola de luz más intensa que el resto del universo.
-¿Es una supernova?- Preguntó.
-En efecto, eso es. Ahora observa lo que quedó donde estaba el agujero negro.
-Parece sólo basura espacial.
-No lo digas tan feo, piensa que de todo ese material saldrán muchas nuevas estrellas, entre ellas el sol y sus planetas.
-¡Sácatelas! Salimos de la basura.
-Te dije que cuides tus expresiones. Pronto toda esa materia empezará a rotar y formará varias estrellas y planetas que girarán a su alrededor.  Al principio  los planetas sólo serán conjuntos de polvo cósmico y gases, y serán bastantes fríos, pero al condensarse se volverán incandescentes. Ahora vamos unos millones de años hacia adelante en el tiempo para ver cómo quedó el sistema solar.
Cuatro millones de años después, Halcón pudo ver el sistema solar ya formado, solo que todos sus planetas estaban aun incandescentes y brillaban como pequeñas estrellas.

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